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Una vez soñe...

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Mensaje por emma el Vie Nov 13, 2009 2:42 am

Autora: Emma
Dirección Post: Una vez soñé...

Abrí la puerta y allí estabas. La cara cubierta de mugre y harapos cubrían tu cuerpo menudo. Pedías limosna para comer y te di un bocadillo. También te regalé un amuleto que a mí en alguna ocasión me había traído suerte. Cerré la puerta y seguí con mis quehaceres.

A medio día empezó a llover como hacía tiempo no se veía en la ciudad y, asomada a la ventana observando a la gente que corría por la plaza buscando refugio, me acordé de ti, muchacha de cara mugrienta que llamaste a mi puerta esa mañana. -¿Dónde estarás?- Sentí la necesidad de salir a buscarte, así que me puse el chubasquero cogí las llaves y salí a la calle.

En el portal, miré a un lado y a otro de la plaza. Los relámpagos que continuamente se dibujaban en el cielo iluminaban la calle, seguidos por unos truenos ensordecedores que parecían resquebrajar el cielo de norte a sur.

Recorrí la calle Mayor en dirección al parque buscándote en los soportales. No hallaba señales de ti y empecé a inquietarme. -¿Dónde estarás?- Pregunté a varios transeúntes que ni siquiera aflojaron el paso. Su prioridad era escapar de la tormenta. ¿Pero quién pensaba en ti? Nadie se sintió atraído como yo por ti muchacha, y por tu desgracia.

La tormenta seguía castigando, implacable.

Acostumbraba a subir aquellas interminables escaleras cada día cuando me dirigía a la oficina y, como en un ritual, los contaba uno a uno, hasta encontrarme sumergida en una especie de trance donde mis pequeños y más desordenados pensamientos hallaban su lugar. Pero hoy no tenía tiempo para eso.

Levanté la vista y, en lo alto de la escalinata, recostado sobre la pared que lindaba con el parque, vi un cuerpo inmóvil. Comencé a subir tan deprisa como pude mientras la lluvia me empapaba. Una angustia sobrecogedora me inundaba, ¿sería aquella mi muchacha?, y aunque no lo fuera, ¿quién se merece una vida tan desdichada?

Por fin, coroné las escaleras y, con el corazón en un puño por el agotamiento y por la incertidumbre, me acerqué prudentemente. Echa un ovillo, yacías bajo la cruel tormenta que, sin piedad, descargaba toda su furia sobre ti, sobre nosotras. Arropándote entre mis brazos aparté tus cabellos largos y negros de tu cara, y asomó tu rostro infantil. Me apresuré a abrazarte para compartir el calor de mi cuerpo y ofrecerte el consuelo y el cariño del que carecías en esos momentos, y que quizá en tu corta vida no habías conocido.

Nada en el mundo me importaba más que tú en ese momento. Desfallecida y calada hasta el alma, fijaste tu mirada en la mía, me cogiste una mano con las tuyas temblorosas, y sonriéndome susurraste con voz entrecortada: –El amuleto te ha traído hasta mí-. Un nudo en la garganta me impidió hablar mientras mi corazón gritaba: ¡cuánto se puede llegar a sentir!
Tú muchacha, ya formabas parte de mi vida, un capítulo que jamás podría olvidar.

Cogí delicadamente entre mis brazos tu cuerpecito mojado, menudo y frágil y lo estreché aún más fuerte contra el mío con un firme y cálido abrazo. Tú, lo noté, te acurrucaste en mí. Cuchillos afilados se clavaron en mi corazón. ¡Cuánto puede llegar a doler!

Corrí por el parque en dirección al hospital. Un cúmulo de sentimientos se agolpaban en mi cabeza y en mi corazón. Remordimiento se escribió con mayúsculas. -Esta mañana hice lo que tenía que hacer-, me decía, pero...
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Mientras mi ser de impotencia y de rabia se llenaba... el tuyo se apagaba.
La lluvia cesaba poco a poco. La tierra olía a mojado y a desesperanza.
Ya no llovía... Ya no corría... Ya no sentía tu abrazo agradecido...

Me senté en un banco y observé tu cuerpo marchito. En tu mano, entre tus deditos cerrados en un puño, asomaba el amuleto.
Todavía el desconsuelo se pasea por mi corazón.


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Incluso cuando hacemos todo lo que está en nuestras manos, a veces nos parece que podíamos haber hecho más.
Un abrazo para tod@s ^^
emma
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